viernes, 2 de septiembre de 2011

Mientras crecemos, aprendemos que incluso esa persona que se suponía que nunca nos iba a decepcionar, lo hará. Tendrás tu corazón roto y romperás el de los demás. Pelearás con tu mejor amigo o quizás, incluso, te enamorarás de él y lloraras porque el tiempo vuela. Así que toma muchas fotos, ríe mucho, perdona libremente, y ama como si nunca te hubiera lastimado. La vida viene sin garantías, sin recreos, sin segundas oportunidades. Simplemente tienes que vivir tu vida al máximo, decirle a las personas lo que sientes por ellas, hablar alto, bailar bajo la lluvia, tomar la mano de alguien, reconfortar a un amigo, dormirte viendo el amanecer, quedarte despierto hasta tarde, coquetear y sonreír hasta que tu rostro te duela. No tengas miedo de arriesgarte o de enamorarte y, aun más importante, vive el momento, porque cada segundo que malgastes enojado o molesto, es un segundo de felicidad que nunca regresará.