Saber esperar, es saber desear.
jueves, 24 de noviembre de 2011
Los grandes momentos de la vida son como un
despertar, están llenos de sorpresas, de belleza, de magia, de ternura. Los grandes momentos
de la vida vienen colmados de corazones acelerados, llenos de cosquillas en la panza, de sudor en las manos, de ilusión. Pero en general, los
grandes momentos de la vida, ocurren más tarde de lo esperado. Cuando lo que querés tarda en llegar, el
deseo crece, se fortalece, y tu corazón se va preparando para recibir eso que
tanto esperas. Si no estás listo para
lo que deseas, es como comer una frutilla verde, es agria, no la disfrutas. Por algo ciertas cosas se hacen esperar. Las cosas importantes
llevan tiempo, cuestan trabajo, esfuerzo, dedicación. El deseo se vuelve fuerte cuando uno se da el
tiempo de desear. Si entre el deseo y la realización, no hay tiempo, el deseo se vuelve débil, descartable. Queremos todo rápido: la comida ya, los resultados
ya, levantar el tubo del teléfono de un delivery, nos traiga la felicidad, ahora.